viernes, 7 de mayo de 2010

¿Qué se espera de nosotros?

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No faltarán quienes digan que los liberales clásicos y cristianos defendemos valores caducos y trasnochados, más propios del siglo XXI que del 2010, que las tendencias y las opiniones cambian. Incorrecto e inexacto: los valores, al menos los nuestros, son inmutables porque entendemos que son y serán beneficiosos para un país, pasen los siglos que pasen.

También pueden decir que pretendemos imponer a los demás un código moral y que es algo que no es consentible. Eso sería una verdad a medias. El humanismo, sin ser a veces consciente de ello, tiene su propia moral. No será cristiana, será otra cosa, pero es un sistema moral. Cuando gana las elecciones impone su agenda moral a través de las mayorías parlamentarias. Podemos ir al ejemplo del Gobierno del PSOE, el que tenemos en España, pero también puede ser aplicable a un partido de la derecha que no apoye valores cristianos. El PSOE gana las elecciones, obtiene mayoría parlamentaria y, a través de las leyes, impone su propia moral, su propio sistema de valores. Será zarrapastroso y mostrenco pero es una moral ¿Acaso Zapatero o Bibiana se paran a pensar en que sus valores ofenden a los cristianos y en que se los están imponiendo? ¡No! Les dan forma de ley y punto. Son leyes y los cristianos hemos de acatarlas pues leyes son y porque, a la vez, somos liberales y demócratas, respetamos el estado de derecho y el resultado de las urnas. Y sabemos que el liberalismo no es irse con un coctel molotov a las puertas del Congreso de los Diputados porque nos ofendan las leyes que salgan de allí. Además de que es un delito.

Todo es moral, sólo que el humanismo no es consciente de que ellos tienen su sistema moral y nosotros el nuestro. Por supuesto, lo combatiremos democráticamente, dando la batalla de las ideas y respetando en todo momento la libertad de darnos su opinión y rebatirnos de quienes no compartan nuestros valores. Porque somos cristianos, liberales y demócratas.

Y formar en valores cristianos a nuestros hijos para que, quién sabe, algún día quizás lleguen al poder, POR SUPUESTO, PREVIO PASO POR LAS URNAS, que nadie tenga equívocos. Sacarlos de las escuelas públicas es una obligación moral. A algunos les espantará la posibilidad, lo respeto, por supuesto, pero debemos tener suerte, el futuro debe ser nuestro. Puede que en vida no lo lleguemos a ver pero, aún así, hay que ir creando cimientos. Esto no es una cuestión de que ahora seamos minoritarios o "raritos".

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